Shoes, 1916
Lois Weber
Estados Unidos
¿Por qué la elección?
Es justo decir que Lois Weber fue una de las primeras autoras de la historia del cine. No solo porque tenía un estilo distintivo, sino también porque su obra, como la de Chaplin, estaba marcada por un estricto control de los medios de producción, lo que le daba independencia. Weber era dueña de su propio estudio, elegía sus proyectos y escribía sus propias historias. Esto le permitió tener una perspectiva diferente a la de las grandes productoras de su tiempo.
Shoes es un elocuente ejemplo de su enorme estatura como cineasta y de su sensibilidad feminista. En un estilo contenido, la película cuenta la historia de Eva Meyer, una joven vendedora que se ve empujada al trabajo sexual. Eva sostiene a toda su familia con su mísero salario, que apenas le da para comer. Las condiciones de vida no le permiten hacer nada, ni siquiera cambiar sus viejas y deterioradas botas. En el duro invierno y las largas jornadas de trabajo sus pies casi desnudos ya no le dejan mantenerse de pie. Sin otra alternativa, se ve en la obligación de aceptar el dinero de un hombre, a cambio de estar con él, para poder comprar un nuevo par de zapatos.
Mientras otros cineastas de la época, considerados maestros, hacían retratos moralistas de la pobreza, explicando su existencia en la imposibilidad de sectores de la sociedad de controlar las pulsiones humanas, Weber usa el cinematógrafo para penetrar en la realidad social. Ella sabe que la pobreza es sobre todo violencia, y que además impacta con mayor fuerza sobre los cuerpos de las mujeres. Su maestría está en descubrir la serie de relaciones sociales que se esconde detrás de los objetos y de la vida cotidiana. Para ella unos zapatos no son un lujo o el capricho de una mujer, como lo serían para otro cineasta. Para ella los zapatos en la vitrina son el símbolo de un entramado de desigualdades que están en la base misma de una economía que extrae su fuerza del sometimiento femenino.
Ficha técnica
