Les invasions barbares, 2003
Denys Arcand
Canadá / Francia
¿Por qué la elección?
En 2003, con remarcable capacidad premonitoria, Denys Arcand planteaba el declive de los valores del progresismo intelectual que Occidente ve hoy hundirse ostensiblemente. La inminencia de la muerte de un profesor de historia de Montreal le sirve a Arcand para reunir a un grupo de amigos intelectuales canadienses alrededor de un enfermo terminal para hablar de un mundo que termina mientras una vida se extingue.
“Voté por la nacionalización de la salud y asumiré las consecuencias”, dice Remy en medio de la precariedad y el hacinamiento del hospital en el que se encuentra. Ese es el contexto visual que apoya la idea de la insostenibilidad de las ideas en declive. Con grandes dosis de ironía, cinismo y buen humor, el grupo de amigos evoca los autores y los temas que los unieron y motivaron en la juventud, y la película confronta ese ideario común con el estado de cosas del momento, con la muerte de las ideologías, con la sociedad de consumo y con las decisiones que, coherentes con esta nueva realidad vital e ideológica, toman las nuevas generaciones.
El cáncer terminal del protagonista de Las invasiones bárbaras no solo es la puerta por la que Arcand lleva a profundizar en su crítica a Occidente –esa que había iniciado diecisiete años antes en El declive del imperio americano –, el cáncer también lo motiva a desplegar un gran número de recursos para afirmar la autonomía de su protagonista y para defender su libertad de decidir cómo y cuándo dejar el mundo. Sin duda, el espectáculo que ofrece el ejercicio de su arbitrio, unido a la celebración de la amistad, son guiños que la película le hace a la esperanza.
Ficha técnica
