An Act of Murder, 1948
Michael Gordon
Estados Unidos
¿Por qué la elección?
La relación entre la ley de los hombres y la ley de la naturaleza, entre el derecho de los humanos y la ley divina, es decir, el vínculo entre la ley y la justicia ha sido, desde Antígona, un tema recurrente. Y es de ese tema que se ocupa Michael Gordon en An Act of Murder. Buscando responder a la pregunta de si un hombre puede ser legalmente inocente pero moralmente culpable, o viceversa, la película presenta la ineludible –y aún hoy no resuelta– cuestión de las relaciones entre el derecho y la moral.
Desesperado por el cáncer terminal de su esposa, y ante el penoso espectáculo de su sufrimiento sin cura, el implacable juez Calvin Cooke decide poner fin anticipado a la vida de su esposa provocando, para ambos, un accidente automovilístico. Preso de un profundo sentimiento de culpa, el juez se entrega a la justicia y busca ser condenado por asesinato. En medio del proceso, en el que se devela que ella ya había tomado medidas para morir antes del accidente, el juez elabora un argumento sobre su responsabilidad moral y la relevancia de las intenciones humanas al momento de impartir justicia.
An Act of Murder es una de las primeras –y escasísimas películas– en abordar el tema del homicidio por piedad en la primera mitad del siglo XX, y su relevancia para la historia del cine reside justamente en haber hablado de un tema tabú y hacerlo, nada menos, que de la mano de un juez. Un juez que, a pesar de la pesada carga de su culpa, parece decirle a su y a los sistemas judiciales de la época que están en 1948 y que era hora de hablar de la muerte digna, de la ayuda a morir y de profundizar en sus consecuencias legales y morales.
Ficha técnica
